No hay otra manera, no hay discusiones que valgan. Ellos no pueden esperar más. Sufren y mueren por miles de millones ante nuestros ojos.
Son nuestros sangrantes platos.
Los ojillos de esos cerditos que me miraron hace dos días, dejaron de ver ese mismo día. Toda una vida de privación para tu paladar. Esa no es una excusa, ni tampoco la salud, ni la necesidad, ni la superioridad, ni ninguna otra. Se duele como tú, disfruta como tú, vive como tú.
Infórmate, reflexiona, tómate tu tiempo, pero solo tú eres el que puede liberarlos, no lo olvides y, el tiempo, no corre a favor de nadie, sólamente en su contra.









Es terrible esta realidad que nos ha tocado vivir. Te entiendo perfectamente, vivo enfrente de un matadero y veo a diario por lo menos dos camiones de cerdos entrar, mirando a través de sus barrotes. Y luego por las noches los escucho chillar. Estuve tres días llorando (y finalmente me hice vegetariana). Pero la gente de alrededor, parece que no los ve, ni los oye. Vivimos en una sociedad insensibilizada, ojalá las cosas puedan cambiar, pero lo cierto es que se pierde la esperanza cuando veo a tantas personas tan cerca de esos animales, haciendo cola para comprar los salchichones. Da miedo...
Mejor me paso por tu gran blog!
saludos sophia.
...Y de los vegetales?
Por que no teneis piedad de las lechugas.
Y de los tomates, y de las berenjenas, y del trigo.
Tambien somos seres con sentimientos, con función clorofilica, y no hallamos piedad en ningún colectivo